Quizás hayas llegado a un punto en tu vida en el que te has dado cuenta que tus deudas son demasiadas y que llegas apurado a fin de mes, e incluso en algunas ocasiones tus ingresos no alcanzan lo suficiente como para pagar todas las cuotas de la hipoteca, préstamos personales, tarjetas de crédito …
Justo es en ese momento que te plantéas cómo salir de esa situación y no sabes cómo. Con la unificación de préstamos, podrás consolidar todas tus deudas en un único crédito y pagar una cuota más asequible, a un interés más bajo, aplazándolo más en el tiempo.
Las condiciones de la reunificación pueden ser muy distintas dependiendo del caso y de la cantidad de dinero que se debe, así como de si el préstamo va a tener garantía hipotecaria o no.
Son numerosas las entidades crediticias, bancos y cajas de ahorro que ofrecen créditos de reunificación con unas condiciones más ventajosas que los préstamos originales. Vamos a explicarte cuáles son las más comunes en este pequeño artículo.
Unificación de préstamos sin hipoteca
Cuando la cantidad que se adeuda es relativamente baja, se puede pedir una unificación de préstamos sin necesidad de utilizar tu casa como garantía.
Ésto puede venir para refinanciar préstamos con un alto interés, o si tus ingresos mensuales se han visto reducidos por algún contratiempo.
El interés de este tipo de préstamos es relativamente alto, en torno al 8-10%, pero el número de años en el que tendrás que estar pagando las cuotas correspondientes será bajo. Así pues, aunque en un principio pagues más dinero, en unos pocos años tendrás tu deuda liquidada.
Para poder acceder a este tipo de préstamo (parecidos a un préstamo personal) vas a necesitar tener un buen historial crediticio, así como una nómina que garantice que percibes ingresos mensualmente. También es posible que, si tu situación es muy delicada, se requiera de un avalista que respalde tu operación.
Ampliación de la hipoteca
En caso de que la cantidad de dinero sea elevada, lo mejor es ampliar la hipoteca que tienes contratada, o si no la tienes explicarle al banco que quieres una para eliminar todos los préstamos personales y tarjetas de crédito que has contratado con otras entidades financieras.
Los intereses de una hipoteca son menores que los de los préstamos personales (en cuestión de porcentajes mensuales), por lo que la letra será bastante más reducida que si sumas todas las cuotas de los préstamos que tienes ahora mismo, llegando en algunos casos a reducirse casi a la mitad. Por otro lado, deberás estar pagando durante más años, pero en algunos casos no hay más remedio que ésto sea así.
Para poder conseguir una unificación de préstamos, puedes ir a tu banco, o también puedes acudir a alguna empresa de gestión de reunificaciones donde te gestionen todo el papeleo y consigan unas condiciones más ventajosas para tí. Estas empresas, como es lógico, cobran unas comisiones que irán incluidas en el crédito en cuestión. Además, algunas están especializadas en conseguir estas reunificaciones en casos muy urgentes, donde a veces el solicitante está incluido en algún fichero como el Experian.
Así pues, si te ves en una situación comprometida en el tema económico, no descartes la unificación de tus préstamos para conseguir pagar una cantidad mensual más acorde a tu bolsillo.
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